Efectos en la salud de los masajes eróticos

Un masaje erótico es emocionante antes de recibirlo, durante y después, ya que sus efectos son palpables para nuestras células durante todo este tiempo. Antes de recibirlo, sabemos que lo que vamos a experimentar va a ser una experiencia positiva, relajan y erótica, por lo tanto, nuestras mentes se preparan para recibir lo mejor de lo mejor en sensaciones. Durante el masajes, nuestra piel es la receptora de las caricias y del contacto con el/la masajista y nuestros órganos y músculos, es decir, la parte interna de nuestros cuerpos son los que, después, permanecen latentes a las sensaciones recibidas.

Como nos cuentan desde el centro de masajes eroticos Angels Masajes este tipo de prácticas sirve, además de para pasar un rato estupendo, para ayudar al sistema circulatorio a fusionar óptimamente, para conseguir una oxigenación muscular perfecta para estar preparados para futuras actividades en nuestra vida diaria, deportiva, profesional, etcétera. El masaje no se acaba cuando dejamos de sentir las manos que nos están proporcionando tanto placer, sino que queda latente en el tiempo a través de nuestras células internas.

masajes erotico

No hay ningún tipo de duda sobre el hecho de que cada persona, cada masaje y cada masajista son diferentes y cada uno acabará sintiendo una sensaciones diferentes pero, en todo caso, dependen una serie de factores como, por ejemplo, el tipo de masaje, ya sea de tipo erótico habitual, sin concesiones, o de tipo Tantra o que termine con “final feliz”, o que se centre más en unas zonas que en otras. La persona que acude a que le practiquen un masaje lo hace porque necesita relajarse por diferentes cuestiones, así que los efectos, en este sentido, dependen de las necesidades de la persona que recibe el masaje erótico.

Por otro lado, el nivel de necesidad que la persona posea, también influirá a la hora de sentir según qué efectos después de un masaje. Le recomendamos que si tiene una contractura o una lesión determinada, el masajista evite la zona lesionada, ya que éstas pueden empeorar con un masaje.

Un buen masajista, además de conocer diferentes técnicas de masaje y de aplicarlas satisfactoriamente, debe, además, preparar el lugar de forma adecuada para el cliente e interpretar las sensaciones que éste está experimentando en todo momento. Un buen masajista sabe qué teclas tocar para conseguir que su cliente se encuentre bien y se sienta realmente especial. Tiene que saber que el estado de ánimo de cada persona a la hora de acudir a un centro de masajes eróticos es diferente y debe adaptarse a las circunstancias que se le presenten en cada momento. Un buen masajista consigue que, mientras da el masaje, el mundo se pare. No hay nada mejor que desenfocar los problemas gracias al contacto físico de un masaje erótico.

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