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Sexo tecnológico: El lado caliente de la tecnología

Aunque no lo parezca, el sexo y la tecnología están profundamente relacionados. Como nos comenta nuria de masajes eroticos barcelona, es cierto que todavía estamos muy lejos de vivir situaciones como la de la película Inteligencia artificial, ambientada en un futuro cercado donde los escorts eran robots masculinos y femeninos que desempeñaban todo tipo de labores relacionadas con el erotismo, desde realizar striptease o masajes eroticos en centros de masajes eróticos hasta tener sexo con los clientes. Sin embargo, la tecnología ya aparece de forma cotidiana en muchos de nuestros encuentros sexuales, a veces sin que ni siquiera seamos conscientes de ello. Por ejemplo, los preservativos que utilizamos en la actualidad son desarrollados con los últimos avances tecnológicos, y lo mismo sucede con la píldora anticonceptiva o la viagra. Si además nos detenemos en aspectos del sexo no tan usuales, los ejemplos son mucho más numerosos.

Muñecas hiperrealistas. Conocidas como Love dolls, las muñecas hiperrealistas son utilizadas por una buena parte de la población masculina japonesa. Se trata de muñecas que imitan a una mujer real en todos los aspectos, desde la altura al peso o la ropa que utilizan. Los clientes que las adquieren pueden elegir aspectos como el color de la piel, el pelo o las medidas de pecho, cintura y caderas, y su aspecto final es muy similar al de una persona real. Eso sí, no es para todos los bolsillos: Dependiendo del modelo, el precio puede oscilar entre los seis y los diez mil euros. Debido a ello, en Japón han comenzado a aparecer burdeles donde es posible pasar un rato con una de estas muñecas por un precio mucho más reducido que si tuviésemos que comprarla. Por el momento las muñecas no se mueven por sí solas ni emiten ningún sonido, pero sin duda son el paso previo a otro tipo de robots aún más sofisticados.

Vibradores de última generación. Hace unos años, los únicos vibradores que se podían encontrar en los sex shops eran dildos hechos de silicona que imitaban penes de forma realista. Sin embargo, en la actualidad basta darse una vuelta por cualquier sex shop para darse cuenta de que las cosas han cambiado mucho. En muchos casos, su diseño ni siquiera es similar al pene, ya que no solo estimulan la vagina, sino también el clítoris y en algunos casos el ano. Un buen ejemplo es We-vibe, un vibrador que puede ser usado en solitario o en pareja, y que estimula distintas zonas.

Cybersexo. Las posibilidades del sexo a través de la red también han aumentado enormemente  gracias a las nuevas tecnologías, portales de anuncios eroticos, redes sociales, conmunicación online… incrementan enormente las posibilidad de tener sexo en la red. No solo porque ahora es mucho más fácil tener encuentros sexuales con otras personas en portales destinados para ello –por ejemplo, en Chatroulette-, sino porque se puede tener sexo sin necesidad de interactuar con una persona real. Aunque en occidente no se ve tanto, en Japón es más común a través de programas como Love Plus, que permiten tener una novia virtual con la que se puede salir al parque, ir a cenar o dar un paseo. Eso sí, todo sin que ella salga de nuestra Tablet.